
El valor de las cosas no está en el tiempo que duran, sino en la intensidad con que suceden. Por eso durante mi enfermedad han existido momentos inolvidables, cosas inexplicables y personas incomparables. Procuro sonreír aunque la vida me golpee, sueño porque no me cuesta nada y alivia mi pensamiento haciéndome sentir bien, lloro porque cada lágrima es un propósito de mejorar mi existencia, amo porque me da vida y comparto con vosotros mi historia porque hacerlo disminuye mi pena y duplica mis alegrías. No es más afortunado el que tiene lo mejor de lo mejor sino el que busca lo mejor de aquello que se encuentra en el camino